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La pubertad es esa edad entre los 10 y los 16 años en que un terremoto pasa por todo tu cuerpo.

 

Los cambios aparecen por todos lados: te crecen los genitales, te cambia la voz, te salen granitos, aparecen pelitos por acá y por allá y se te ensanchan algunas partes de tu cuerpo.

Porque tu cuerpo comienza a producir diferentes hormonas, como la testosterona. Estas viajan a través de la sangre y "despiertan" algunos órganos y funciones del cuerpo que hasta ahora estaban "dormidos". La primera señal del trabajo de estas hormonas es cuando los testículos se ponen más grandes.

Los "tiempos" de la pubertad no son nada exactos. No hay una edad correcta para comenzar esta etapa ni tampoco podemos saber cuánto durará. Algunas personas se desarrollan más temprano y tienen que enfrentarse con el problema de ser más altos y tener su granitos antes que el resto de sus amigos. Otros comienzan a desarrollarse después y entonces sus amigos tienen que esperarlos a que crezcan. Lo importante es saber que, tarde o temprano, todos pasamos por esta etapa. Simplemente no todos a la vez. Si te sentís confundido, buscá a alguien con quien hablar: tu hermano mayor, tu papá, un amigo o cualquier otro hombre en quien puedas confiar. Seguramente ellos se sintieron igual que vos ahora y tal vez te puedan dar algún buen consejo.
Además, la pubertad no sucede de golpe, ocurre en etapas. Es posible que un chico muestre señales de haber entrado en la pubertad a una edad temprana porque le cambia la voz, pero puede no mostrar ningún otra señal hasta un tiempo después. Recién entre los 18 y los 20 años se completan todos los cambios propios del desarrollo.

Los cambios corporales se acompañan de otros, "más internos", que tienen que ver con tu personalidad y tus emociones: tu caracter se vuelve inestable, tus sentimientos se revolucionan, tus gustos ya no son los de hace un tiempo, tus pensamientos se ocupan de temas que antes no te preocupaban, tus ganas de hacer cosas se alternan con las ganas de no hacer nada.
Tu manera de ver el mundo se renueva. Lo que antes nunca te habías preguntado ahora te genera muchas inquietudes, y todo lo que creías que era de una manera puede empezar a ser de otra.