Recomendaciones
   
Detectar, denunciar
El rol de docente es crucial a la hora de detectar o reconocer cuando un niño/a tiene un problema emocional o de comportamiento que puede deberse a un posible abuso.
El maestro debe intervenir cuando crea que un niño presenta situación de abuso, aislamiento, desamparo, debe propiciar la confianza de ese niño, escucharlo, ayudarlo a hablar del tema y hacer que se sienta orgulloso de haberlo hecho. Contar, para ese niño, es una manera de comenzar a defenderse. No se debe cuestionar la veracidad de los hechos, porque cuando los niños cuentan acerca de una situación de abuso casi nunca mienten. Se debe insistir en que ellos no son los culpables, ni los responsables de lo que pasó; sí lo es el agresor.

Ser promotor de autogestión
y autoprotección

El docente tiene que trabajar para lograr que los niños y niñas adquieran o refuercen su SEGURIDAD Y AUTOESTIMA. Estas dos capacidades son las claves para frenar el abuso, así como también la preservación de la intimidad y del cuerpo propio como territorio “propiedad” del niño.

Valorar su autoridad moral
en relación al uso de Internet

La seguridad de los chicos en Internet es parte de la alfabetización informática y del ingreso a la cultura de la sociedad de la información. El docente debe enseñar cómo hacer un uso criterioso de Internet; enseñar buenas técnicas para la búsqueda de información y valorarla con juicio crítico; educar en el uso correcto de los canales comunicativos; a no difundir información personal; a establecer reglas y modalidades de control; hacer conocer el uso del correo electrónico y el chat como una forma de conocimiento social agradable que puede mantener el niño con otros niños de su edad.

Cumplir con la reglamentación de uso de filtros
Los docentes deben asegurarse de utilizar todos los sistemas de protección actualmente disponibles para evitar la entrada de los menores a sitios no aptos; saber cómo utilizar programas comerciales de computación para bloquear y filtrar contenidos.

Brindar afecto y contención
Los docentes y las escuelas deben ser portadoras de enseñanza, diálogo, apoyo y contención. Los niños necesitan sentirse seguros, queridos y protegidos. Los abusos suponen riesgos emocionales, pérdida de confianza en sí mismo, en las personas, baja autoestima, hostilidad, problemas escolares, de conducta y de concentración.
Escucharlo, alentarlo, hacerle conocer sus derechos, el derecho a ser querido, ayudarlo a resignificar su realidad y mostrarle que nada es culpa de él, son formas de ayudar al niño y ser un adulto significativo para él, tratando siempre de no revictimizarlo.
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