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El cuerpo humano | El sistema excretor
El basurero corporal

¿En tu casa siempre te mandan a sacar la basura? Entonces vas a entender de maravillas cómo funciona el sistema excretor, uno de los principales “basureros” que tiene nuestro organismo y que le permite librarse de las sustancias tóxicas que se acumulan en las células como resultado de sus actividades de todos los días.


 


Los órganos más importantes del sistema excretor son los riñones, ubicados a los lados del cuerpo a la altura de la cintura.

Los riñones se encargan de filtrar la sangre que llega hacia ellos y limpiarla de desechos como la urea, una sustancia que las células producen como resultado del procesamiento de las proteínas y que, cuando se acumula, resulta tóxica. Estas sustancias tóxicas son recolectadas por unos tubitos dentro del riñón que juntan, además, el exceso de agua y de sales que contienen la sangre y envían todo a través de unos tubos más grandes, llamados uréteres, a la vejiga.

Ese líquido que contiene agua, sales y sustancias de desecho que llega a la vejiga es ni más ni menos que la orina, que la vejiga guarda durante un tiempo y que luego eliminamos.

Eso es meter presión
Eliminar desechos tóxicos no es la única función del sistema excretor. Tiene, además, el rol importantísimo de ayudar a mantener la presión sanguínea constante, de manera que la sangre circule por todo el organismo sin problemas. ¿Cómo lo hace? Los riñones pueden regular la cantidad de agua y sales que filtran de la sangre y mandan hacia la vejiga. Cuando la presión sanguínea es demasiado alta, simplemente eliminan más agua y sales y disminuyen el volumen de sangre que circula, bajando así la presión. Y cuando la presión de la sangre es muy baja, hacen exactamente lo contrario. Los riñones no trabajan solos en este proceso de control de la presión sanguínea: es el cerebro quien les envía señales, llamadas hormonas, que les avisan si tienen que ponerse a eliminar agua y sales como locos o guardar toda el agua y las sales que puedan.

¿Por qué tenemos sed?
Cuando el cerebro detecta que nuestro organismo necesita agua, no sólo le manda señales a los riñones para que dejen de eliminar demasiada en forma de orina, también nos provoca una sensación de ganas de reponer el agua que necesitamos que no es otra cosa que la sed. El “centro de la sed” está ubicado en el hipotálamo, una parte del cerebro que se encarga de la regulación de todo el sistema excretor.
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Echadores
de porquerías
El sistema excretor no es el único encargado de eliminar las sustancias que el cuerpo no necesita. Otros sistemas del organismo también hacen el papel de basureros:
• El sistema respiratorio elimina el dióxido de carbono y el agua que las células producen en el proceso de obtener energía a partir de los nutrientes.
• El sistema digestivo se deshace de aquellos componentes de los alimentos que podemos digerir y de parte del agua que contienen.
• A través del sudor eliminamos algunas sales y otras sustancias que el organismo no necesita.

¿Qué hace que tengamos ganas
de hacer pis?
La vejiga es una especie de bolsa que acumula la orina que le llega desde los riñones. Y cuando se llena, sus paredes, que están cubiertas por músculos, se estiran. Cuando la vejiga está casi al borde de su capacidad, envía una señal al cerebro que dice “¡quiero hacer pis!”. El cerebro, entonces, manda una señal a los músculos de las paredes de la vejiga para que se contraigan y vacíen el contenido de la bolsa (¡te recomendamos que eso pase cuando estás cerca de un baño!).