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calentamiento global
¿Qué pasa con el tiempo?

Seguramente escuchaste decir alguna vez que ya no hace tanto frío como antes,
que el tiempo está “loco”, que las estaciones están cambiadas...
¿Sabés por qué pasa esto?

 



¡Uf! ¡Qué calor! ¡Qué frío! ¡Qué viento! ¡Qué lluvia!
¡Qué todo! ¿Qué pasa?


Según los estudios de los científicos, nuestro planeta se está calentando. Hay gente que se ha ocupado de registrar la temperatura de cada día y cada estación del año en cada lugar del planeta, y esos registros muestran que los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se empezaron a realizar. Los científicos dicen que en el futuro, los días serán aún más calientes y la mayoría coincide en que los humanos y sus actividades influyen directamente sobre este proceso de calentamiento, conocido como “efecto invernadero”.

 

¿Y cuál es el problema?
¡A mí me gusta el verano!


El problema puede llegar a ser grave. Pero vayamos por partes. El efecto invernadero natural no es malo para el planeta, sino todo lo contrario. Es una condición natural de la atmósfera. Algunos gases, como el vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2) y el metano, son llamados “gases invernadero”, porque atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la atmósfera y evitan que la tierra se enfríe. Sin ellos, nuestro planeta se congelaría y no podríamos vivir en él.

Pero, en los últimos dos siglos, la cantidad de esos gases en la atmósfera ha ido aumentando cada vez más, formando una capa cada vez más gruesa, que atrapa y conserva demasiado calor del sol y causa excesivo calentamiento del planeta. Y más todavía en los últimos cincuenta años.

 

¿De dónde sale esa cantidad extra de gases?

¡De lo que hacemos nosotros, los seres humanos! La principal causa es la generación de energía a base de carbón. La segunda causa son los automóviles, que emiten casi 1.500 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Los seres humanos quemamos cada vez mayor cantidad de combustibles fósiles y, al mismo tiempo, destruimos los bosques y praderas, que podrían absorber dióxido de carbono y favorecer el equilibrio de la temperatura.

 

¿Y qué puede pasar?

¡Muchísimas cosas! (y algunas ya están pasando). Por ejemplo, que se empiecen a derretir los graciares, la nieve o los hielos de la Antártida y eso haga que aumente el nivel del mar y se produzcan inundaciones costeras. Que aumenten las sequías. Que se difundan plagas y enfermedades. Que el trastorno de los ecosistemas lleve a la extinción de muchas especies vegetales y animales. El calentamiento global podría convertir en inhabitables grandes áreas del mundo y causar enorme escasez de alimentos y agua, produciendo migraciones masivas y guerras.

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Los que se están
ocupando del tema
Los países agrupados en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) crearon el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Reúne a casi 3.000 expertos de más de 150 países y su objetivo es dar a conocer a los gobernantes la información científica, técnica y económica sobre el cambio climático, sus efectos en la vida de las personas y las posible soluciones.
A partir de estos informes, en 1997, en Japón, 141 naciones generaron el Protocolo de Kyoto, el mayor instrumento internacional para enfrentar el calentamiento global y reducir la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por los países desarrollados.
¿Qué hacemos
para ayudar?
• Existen tecnologías que permiten que los automóviles funcionen de una forma más limpia y quemen menos combustible (si los fabricantes de automóviles usasen ahora mismo la tecnología que tienen, la contaminación por dióxido de carbono disminuiría gradualmente en más de 650 millones de toneladas al año). Mientras, pedile a tus papás que usen menos el auto y caminen más que es gratis ¡y hace bien!
• Podemos reducir el consumo eléctrico mediante el uso eficiente de energía. Si usamos un foco de luz fluorescente en lugar de uno incandescente, evitamos que más de 300 kilos de dióxido de carbono sean emitidos al aire durante la vida útil del foco. Además, para ahorrar electricidad, apagá lo que no estés utilizando.
• Reemplazar las fuentes de energía que se usan en este momento (petróleo, gas, carbón vegetal), que además de despedir gases no son renovables, por fuentes renovables y que no despiden gases, como la energía eólica (basada en el viento), la solar, la hidráulica y la geotérmica.